Jugando en casa, México tuvo el Mundial más goleador de toda su historia. En sus cinco partidos del torneo, El Tri anotó 10 goles — más que en cualquiera de sus otras 16 participaciones mundialistas, superando la marca anterior de 8 goles que había puesto en Francia 1998.
Ese máximo histórico no fue obra de un solo hombre. Cinco jugadores distintos aparecieron en la planilla de goleadores de El Tri: Julián Quiñones, Raúl Jiménez, Luis Romo, Mateo Chávez y Álvaro Fidalgo. Pero el peso real lo cargaron dos nombres.
Juntos, Quiñones y Jiménez anotaron 7 de los 10 goles de México en el torneo — una dupla goleadora combinada que ninguna otra pareja de jugadores mexicanos había alcanzado nunca en un mismo Mundial. La referencia más cercana databa de Francia 1998, cuando Ricardo Peláez y Luis Hernández combinaron 6 goles entre los dos.
México avanzó de un grupo con Sudáfrica, Corea del Sur y Chequia, y en Dieciseisavos de Final eliminó a Ecuador con un doblete de la dupla estelar. El torneo terminaría en Octavos de Final, donde Inglaterra ganó 3-2 en un partido en el que, otra vez, tanto Quiñones como Jiménez anotaron. Fue una eliminación, sí — pero también el cierre de la campaña más goleadora que la selección mexicana ha tenido jamás.
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