Curazao, con menos de 150 mil habitantes, se convirtió en 2026 en la selección más pequeña en anotar un gol en la historia de los Mundiales. El gol fue de Livano Comenencia, al minuto 21 de su partido debut ante Alemania — el primero de los tres partidos que jugó Curazao en su primera Copa del Mundo: 1-7 vs Alemania, 0-0 vs Ecuador, 0-2 vs Costa de Marfil.
Antes de Curazao, el récord de selección más pequeña en llegar a un Mundial lo tenía Islandia, con apenas 352,000 habitantes, en Rusia 2018. A Islandia también le fue bien anotando temprano: Alfreð Finnbogason anotó en su propio debut, al minuto 23 ante Argentina, en un empate 1-1 que se volvió parte de la memoria mundialista por sí solo. El torneo, sin embargo, no le duró mucho más: perdió sus siguientes dos partidos (0-2 ante Nigeria, 1-2 ante Croacia) y quedó eliminada en fase de grupos — un buen recordatorio de que anotar en el debut no garantiza nada más allá de ese partido.
2026 tuvo cuatro selecciones debutantes en total: Curazao, Cabo Verde, Jordania y Uzbekistán. De las cuatro, tres anotaron en su primer partido de Mundial: Curazao ante Alemania, Jordania ante Austria, y Uzbekistán ante Colombia. Solo Cabo Verde no anotó en su debut (aunque sí lo hizo después, en un partido posterior del mismo torneo).
¿Qué tan común es anotar en tu propio debut mundialista? Bastante, en realidad: de las 84 selecciones que han jugado al menos un partido de Mundial, 55 anotaron en su primer partido — el 65.5%. Los debutantes de 2026 no hicieron nada fuera de lo normal; si acaso, quedaron ligeramente por encima del promedio histórico.
Pero del otro lado de esa estadística hay historias mucho más largas. Todavía hay tres selecciones que nunca han anotado un gol de Mundial: Indonesia (que jugó su único Mundial en 1938 bajo el nombre de Indias Orientales Neerlandesas), China y Trinidad y Tobago. Y entre las que sí lo lograron, hay casos que tardaron generaciones enteras. Bolivia debutó en el primer Mundial de la historia, Uruguay 1930, y no anotó su primer gol hasta 64 años después, en Estados Unidos 1994 — Erwin Sánchez ante España, 14 Mundiales después de su debut.
El caso más reciente de esa lista es todavía más llamativo: RD del Congo —que jugó aquel debut bajo el nombre de Zaire— debutó en Alemania 1974 y no anotó ningún gol —ninguno— hasta 2026, cincuenta y dos años y trece Mundiales después. Cuando por fin llegó, llegaron varios de golpe: cinco goles en el mismo torneo, tres de ellos de Yoane Wissa, que de un solo Mundial pasó a ser el máximo goleador histórico de su selección.
Con Curazao ya anotando en su debut, la siguiente pregunta natural es cuándo llegará su primera victoria — algo que, a diferencia de anotar, si acaso llega, suele tomar más tiempo. Lo sabremos, como pronto, hasta 2030.
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